jueves, 30 de agosto de 2007

Todos sabemos


miércoles, 29 de agosto de 2007

...pero en el juego...


siempre digo la verdad.

martes, 28 de agosto de 2007

Más insomnio

Hay

grillos

en

mi

almohada

y

serpientes

en

mi

cama.

Le gustaría


domingo, 26 de agosto de 2007

Perro de la calle


Un perro de la calle
es una verdad
rodeada de mentira.

Es un jugador,
inocente.
astuto,
de un juego,
que perdió
poco antes
de saber
que está jugando.

Ojos
errantes
entre manos
que no dan,
más que un ademán.

Huele,
oye,
ya no mira,
porque esos ojos
están de más.

Lo que ve
no es para él.
Porque es mentira.





Por eso me gustan tanto.

lunes, 20 de agosto de 2007

Atracción

Algo que no veo
me lleva.
Y no me molesta,
porque no lo veo.
Y creo que soy yo
el que decide.

Soy lo que va.
O lo que lleva.
No me importa.
Soy lo que quiero.
Y ahí está,
estoy.

Optimista

Es bueno saber,
que siempre,
va a haber
otra manera.

Al menos,
de ver.

O mejor,
de ser.

Creo que eso esta muerto

Creo que eso está muerto.
No siento que respire,
no mira,
no habla,
y no parece sentir
lo que pasa alrededor.

Y si no está muerto,
da igual.

martes, 7 de agosto de 2007

Hoy me revuelven




Los besos
que nos dijimos,


las mentiras
que nos dimos.


domingo, 5 de agosto de 2007

Triste

Estar triste es estúpido.
Lo digo porque justo ahora estoy triste.
Y me siento estúpido.


Tengo amigos,
amigas,
familia,
mujeres,
no me falta nada.

Pero estoy triste.
Soy estúpido.

Una brasilera me dijo una vez
que los argentinos
somos melancólicos al pedo.
Nos hacemos drama por todo,
nos victimizamos,
torturamos,
aunque todo esté bien.


Tenía mucha razón.
Si alguien puede tenerla.


Es estúpido
tratarse uno de estúpido.


Mejor melancólico al pedo.
¿Pero melancólico de qué?


¿Qué falta?
¿O qué sobra?




Sobra mentira.

Falta una respuesta.






Mañana voy a estar contento.

jueves, 2 de agosto de 2007

Piedra


Un avioncito de papel

Un avioncito de papel
surcaba los cielos de una ciudad.

Era blanco,
no hacía ruido.
Las palomas
no lo miraban,
no les atraía.

Tenía algo escrito,
que no se leía,
porque estaba escondido,
en sus pliegues de avión.

Alguien lo había soltado,
alguna vez,
desde algún lugar,
ya muy lejano.

En cierto momento,
sin más,
soltó una bomba
de papel.
Y al caer,
no pasó nada.

Porque el papel,
sólo,
no hace nada.

Dos piedras


Espejo

Un hombre sólo conocía una habitación.
Común y vacía.
Sólo cuatro paredes, nada más.
Una era un espejo.

Él vivía ahí desde siempre.
Nunca se aburría, no conocía otra cosa.
De vez en cuando se miraba en el espejo,
y se movía.
Sonreía, lloraba, se reconocía.
A veces imaginaba que el del espejo,
era otro.
A veces quería romper el espejo,
pero tenía miedo.
De vez en cuando miraba las otras paredes.
De vez en cuando también les sonreía.
Pero no pasaba nada.
Esas otras no le devolvían nada.

Le gustaba su vida, no conocía otra cosa.
Pero un día pasó algo.

Al despertar,

la pared del espejo
no estaba.

Entonces
el hombre
pudo salir,
o murió.

Nunca lo supo,
no conocía otra cosa.